Mi vida comenzó cuando ese “sí, quiero” resonó en mí como nada antes lo había hecho, mi vida no había sido nada fácil antes de cruzarme con Lucas, pero en el momento que nos casamos todo fue a mejor; al año de estar casados nació nuestro precioso hijo Kevin, tenia la misma belleza que su padre.
Era sábado y nos íbamos al pueblo para celebrar el segundo cumpleaños de Kevin con los padres de Lucas, nos quedaban 10 minutos para llegar, cuándo unas luces se nos echaron encima, fue lo último que vi.
Tres meses después
Lucas
Isabella llevaba tres meses en coma y mi pequeño Kevin había fallecido, solo hacia que maldecirme a mi mismo por no haber reaccionado a tiempo, pero ese coche se echo encima nuestro tan rápido y sin previo aviso. No sabia que iba hacer sin mi pequeño y sin mi esposa, eran toda mi vida.
Salí del hospital dirigiéndome a la floristería de al lado del cementerio, compre dos rosas blancas y me acerque a la tumba de mi pequeño niño, dos rosas por sus dos años de vida, todos los días me acercaba a dejarle unas rosas nuevas, el ir allí me hacia sentir a mi hijo un poco mas cerca de mi, mis lagrimas empezaron a salir descontroladas cuando recibí una llamada del hospital, mí esposa.
-Hola, si soy yo-dije con la voz temblorosa-mi mujer a despertado?que problema habido? ahora mismo voy hacia el hospital-colgué el teléfono y mis pies empezaron andar a toda velocidad.
Isabella
Mis ojos se abrieron y vi que me encontraba en un hospital, qué hacia allí y donde estaba Lucas y mi pequeño Kevin? porque no estaban a mi lado? intenté levantarme, quitándome todos los cables que me enchufaban a las maquinas, cuando vi de lejos a Lucas venia corriendo y con una sonrisa triste en la boca.
-Mi vida casi me da algo al despertarme y no verte aquí conmigo-le di un beso en los labios-con quien has dejado a Kevin? con tus padres? llámales y diles que le traigan necesito ver a mi pequeño-de repente vi como Lucas rompía a llorar, algo iba mal con mi pequeño-Lucas dime donde esta Kevin?-le dije dándole golpes en el pecho-donde esta mi pequeño?-rompí a llorar y caí al suelo sin fuerzas-mi hijo no, dime que no es cierto.
-Cielo tranquilízate, estando así no debes alterarte-me dijo llorando-nuestro hijo falleció en el accidente hace tres meses, eres lo único que me queda, no me dejes-me agarro la mano en modo de suplica-así que lucha por seguir viva
Mi hijo muerto?no,porque no me había muerto yo en vez de él, mis lagrimas empezaron a salir descontroladamente mientras el doctor me levantaba del suelo y tumbándome encima; oía las voces del doctor y mi esposo pero no tenia fuerzas para contestar, solo veía la cara de mi hijo y su sonrisa alumbrando todo cerré los ojos sintiendo a mi hijo entre mis brazos.
Lucas
De nuevo volvía a ver a mi esposa allí tirada con sus lindos ojos verdes cerrados, pero esta vez su cara era de triste y dolor, ese semblante es el que se le había quedado después de darla la dura noticia de nuestro hijo; no tenia que habérselo dicho todavía, pero se puso tan insistente con el tema de nuestro pequeño que no pude negarme a decírselo aunque eso la hiciera daño, era mejor no engañarla. Pase toda la noche en el hospital, me levante y salí de la habitación, fue a la cafetería a por un café, no tenia apetito, como desde hace tres meses.
Termine el café y subí otra vez al cuarto de mi esposa, seguía inconciente; me llamo el doctor para que fuera a su despacho hablar con el. Me dirigí allí y llame a la puerta
-Se puede Doctor Sánchez? Soy el esposo de Isabella Martínez, me dijeron que vienese-mi voz sonaba temblorosa
-Entre-dijo desde el otro lado de la puerta
Abrí poco a poco la puerta, temiendo lo que el doctor pudiese decirme sobre mi esposa, no soportaría perderla a ella también la amaba demasiado.
-Hola Doctor, porque quería verme-dije tranquilamente
-Siéntese Señor Martínez, debo de hablarle sobre su esposa
Me senté haciéndole caso, -Doctor dígame de una vez que sucede por favor, no me tenga mas en vilo-le dije con sinceridad
-Voy a serle sincero Señor Martines, su mujer se encuentra débil, no solo físicamente si no psicológicamente, se encuentra en estado se shock por eso todavía no reacciona y algunos momentos pone sus brazos como si estuviera cogiendo un bebe.
Me quede callado procesando en mi cabeza todo lo que el Doctor me decía-esta diciéndome usted que mi mujer se ha vuelto loca?-dije cerrando mis manos con fuerza-no puede ser Doctor, mí esposa no.
-Tenemos todavía que observar como va progresando y si es necesario un psicólogo-le miraba intensamente mientras le escuchaba
Salí del despacho con las palabras pasando por mi mente, no podía ser, mi esposa había perdido la cabeza, porque ella, no era justo después de todo lo que había pasado nos merecíamos un poco de paz, entre en la habitación y allí se encontraba ella inconsciente todavía. Me senté en la silla a su lado cuando de repente, la vi abrir los ojos, salte de la silla acercándome a ella.
-Mi vida despertaste-la dije con una sonrisa y agarrando su mano-que tal te encuentras?-sin hablarme retiro duramente su mano de la mía, eso hizo que mis ojos se inundaran de lagrimas-porque no quieres que te toque mi amor?
-No me llames amor-dijo duramente-ya no hay nada entre nosotros, he perdido a mi pequeño, el estar contigo solo hace que extrañe mas a mi pequeño Kevin, mí dulce y inofensivo niño, quiero el divorcio ya mismo-dijo sin una pizca de pena-si puede ser mañana mismo mejor, necesito irme de aquí y olvidar todo lo sucedido o nunca lo superare.
-Pero porque? podemos superarlo juntos, yo te amo mi vida sin ti no puedo vivir-mis lagrimas caían bruscamente por el dolor no podía creer lo que estaba oyendo, primero perdía a mi hijo y ahora a mi esposa.
Dos años después
Isabella
Habían pasado dos años de lo ocurrido; estaba en mi oficina trabajando, cuando se me vino a la cabeza imágenes de mis años tan felices en Llanes; Lucas se había quedado con la casa al de la costa que teníamos y yo me fui a Segovia, una ciudad pequeña y tranquila donde podría superar todo lo ocurrido. Había estado viendo a un psicólogo, el cual me ayudo bastante a superar todo.
-Isabella-una voz me saco de mis pensamientos-ven a mi despacho ahora mismo-dijo mi jefe
-Si señor ahora mismo voy-dije levantándome de la silla, llame a la puerta suavemente-se puede? soy Isabella.
-Entre-dijo mi jefe desde el otro lado de la puerta, entré en su despacho.
-Siéntese-me senté en la silla, esperando que empezara hablar.
-Señorita Isabella, tenemos una reunión muy importante para promocionar nuestro producto, se tendría que ir un mes entero a Llanes-cuando dijo ese nombre mi alma se cayo a los pies-he decidido que sea usted quien valla por su gran trabajo y porque usted conoce Llanes y le será mas fácil moverse por allí.
-Como usted desee Señor Otero-mi voz sonó temblorosa-si cree que soy la persona adecuada, iré allí-dije con la mirada perdida.
-Se encuentra bien señorita Isabella?la noto nerviosa-dijo mirándome fijamente.
-Si, me encuentro bien señor, solo que me vienen recuerdos a la cabeza nada mas-dije intentando sonreír.
-De acuerdo señorita Isabella, váyase a su casa ahora y prepare la maleta, sale mañana mismo hacia allí.
-De acuerdo Señor Otero-dije levantándome de la silla- cuando la tenga terminada le aviso para hablar de los detalles?
-Claro venga a la oficina y te cuento todos los detalles.
Lucas
Salí del juzgado, el juicio había salido a pedir de boca; me fui hacia casa para poder descansar, llevaba unas semanas que no dormía nada preparando el juicio. Llegue a casa y me tumbe en la cama cerrando los ojos, la primera imagen que me vino a mi cabeza fue la cara de mi pequeño Kevin con su gran sonrisa, eso hizo recordar que llevaba una semana sin llevarle flores a mi pequeño; me levante de la cama y me dirigí a comprar dos rosas blancas.Entre en el cementerio, me dirigí hacia la tumba de mi pequeño, cuando vi a una mujer enfrente de la tumba de mi hijo.
Me acerque con paso tranquilo hacia ella para ver que hacia allí, en esa tumba.
-Disculpe-dije amablemente-que hace en la tumba de mi hijo?
Vi como se giraba a mí, cuando la vi su cara llena de lagrimas, era ella, había regresado.
Isabella-dije sorprendido-es extraño verte aquí, no te esperaba
-Hola Lucas-dijo llorando todavía- necesitaba venir aquí para perdonarme de una vez por no haber protegido a mi hijo, además me han mandado aquí por un mes de viaje de negocios-intento sonreír.
-Isabella no te castigues, ninguno de los dos podríamos haber hecho nada, el coche se abalanzó sobre nosotros-me acerque a ella-no debes castigarte, ya de por si es duro.
Vino a mi y me abrazo, un abrazo intenso como ya no recordaba, sus brazos seguían siendo igual de calidos.
-Perdón Lucas-dijo retirándose-sentí necesidad de abrazarte, pero no quería incomodarte-bajo la cabeza triste
-Isabella no debes disculparte por algo tan bonito, echaba tus brazos de menos-dije agarrando su mano y atrayéndola a mi-sigues siendo tan hermosa-mis labios se pegaron a los suyos, me continuo el beso dulcemente, pero bruscamente se separo.
-No, Lucas,, no podemos volver esto se acabo hace dos años, lo siento de veras-me acaricio la cara dulcemente y desaparecido de mi vista.
-Isabella-chille-por favor espera, perdóname-pero era demasiado tarde ya se había ido
Otra vez la había perdido por mis tonterías, yo solo quería su amistad y por mis impulsos se había ido, no sabia donde empezar a buscar y aunque Llanes no era grande, tampoco tenía un sitio fijo donde poder encontrarla.
Isabella
Salí corriendo del cementerio, sus labios seguían siendo igual de dulces pero no podíamos volver eso solo nos haría infelices recordando a nuestro pequeño; me dirigí a la oficina donde tenia una reunión para promocionar nuestros famosos ponches segovianos; llegue a la oficina y un chico muy guapo y agradable me recibió
-Buenos días-me sonrío-usted debe ser
-Si soy yo, con quien tengo el placer de estar hablando-le respondí con una sonrisa
-Me llamo Marcos Diez, voy a ser su compañero, para ayudarla en todo lo referido a la promoción-volvió a sonreír-ammm se me olvidaba acaban de llamar de Segovia el Señor Otero diciendo que te avisáramos de que tienes que estar aquí tres meses.
-Tres meses? Tan complicada es la promoción-pregunte, mirándole intrigada, algo tenia su sonrisa que me invitaba a ir hacia él.
-Si, la verdad que la promoción es complicada ya que el producto tiene que llegar aquí en perfectas condiciones al traerlo de Segovia y es muy delicado, tenemos que mirar todos los detalles meticulosamente-volvió a sonreír.
Un mes después
Estábamos Marcos y yo en mi casa cenando, para seguir trabajando en la promoción, hablábamos de nosotros mientras seguimos bebiendo vino para acompañar a la cena, no se como paso pero a la mañana siguiente me levante abrazada a Marcos en mi cama,los dos desnudos, no me acordaba de nada mi ultimo recuerdo era de estar cenando mientras hablábamos, Marcos se giro a mi y me sonrío
-Buenos días princesa-dijo dándome un beso en los labios-recién levantada te ves hermosa
-Gracias Marcos-me levante tapándome con la sabana-me voy a la ducha enseguida salgo-le dije mientras me metía en el baño.
Mientras el agua caía por mi cara me vino a la mente, Lucas, seguía amándole, como podía haber sucedido esto con Marcos, pero Marcos me ayudaría a olvidar a Lucas y poder ser feliz de nuevo.
Salí del baño con la toalla enrollada en mi cuerpo y ahí seguía Marcos tumbado en la cama con su sonrisa cautivadora, algo en mi interior me decía que me estaba equivocando pero otra me atraía a el. Me acerque a él con la mirada fija en su sonrisa, se levanto, vino a mi y me beso fugazmente.
Lucas
Llegue a casa y vi que tenia un mensaje en el buzón, le active para escucharle
-Hola Lucas, soy Sara hace días que no me llamas me tienes preocupada estas bien? llámame en cuanto puedas.
Borre el mensaje,-mierda se me olvido llamar a Sara-cogi el teléfono y marque su numero.
-Hola Sara estoy bien gracias por preocuparte, siento no haberte llamado antes pero estado muy liado con mi ultimo juicio, hace un mes me encontré a Isabella en el cementerio, había venido de reunión de trabajo por un mes, ya se habrá vuelto a ir a donde viva ella-suspire-claro me viene genial el tomar ahora un café contigo, claro en la terraza de siempre.Hasta ahora Sara.
Me di una ducha rápida y salí de casa para encontrarme con Sara, la había tenido abandonada este último mes, la visita de Isabella me había trastocado bastante, tampoco la había vuelto a ver. Llegue al bar “Ángeles sin cielo”, era nuestro bar preferido siempre que hacia bueno quedábamos en la terraza para tomar algo, ya estaba sentada Sara en nuestra mesa de siempre.
-Veo que sigues igual de puntual-la di dos besos-espero que me perdones por no haberte llamado pero de veras que el juicio me ha tenido muy ocupado y la visita de Isabella me a hecho a pensar en todo el pasado-dije tristemente.
-Isabella, volvió a Llanes? no me llamo-dijo con cara de sorpresa- hemos sido intimas amigas desde el colegio y ni me ha llamado.
-Tranquila Sara habrá estado ocupada con el trabajo, yo solo la vi ese día en el cementerio, no me la volví a cruzar con ella, ya se habrá ido, solo se quedaba durante un mes o eso me dijo, tampoco es que tuviéramos una gran conversación-dije mirando fijamente a Sara- y que tal te va todo? Algún enamorado nuevo?-sonreí, era increíble que me llevara tan bien con la que había sido mejor amiga de Isabella.
-Sabes que mi corazón es imprenetable, asi que sigo sola y encima por un amigo que me saca por ahí, me abandona durante un mes-me saco la lengua a modo de burla.
-Sabes que nunca te abandonó mi niña-te sonrío-solo que estado muy ocupado y no he podido sacar tiempo de ningún lado-te miro fijamente-sabes que quien me saca de casa eres tu, no se que haría yo sin ti.
Era magnifico tener a Sara a mi lado, gracias a ella había superado todo lo ocurrido con Kevin e Isabella, ella hizo que viera la vida con un poco de ganas en esos momentos.
Isabella
La promoción cada vez iba mejor,la ayuda de Marcos hacia mas fácil el trabajo; salimos de la oficina, íbamos a comer algo por ahí ya que luego nos tocaba volver al trabajo. Íbamos por la calle como dos adolescentes enamorados, agarrados y acaramelados, de repente alguien me llamo.
-Isabella-me gire hacia atrás al oír mi nombre-que alegría amiga-me abrazo-cuanto tiempo sin verte ni saber de ti.
-Sara, que tal?-sonreí-cuanto tiempo, siento no haberte llamado pero estado muy ocupada con el trabajo.Que andas haciendo por aquí?
-Nada tomar algo con un amigo-me señalo a la mesa y allí estaba él, Lucas.
-Estas tomando algo con Lucas?-mi voz sonó con ira-nunca me imagine que fuerais amigos-mire hacia la mesa una vez mas-mira él es Marcos mi compañero de trabajo.
-Y su actual pareja-salto él con alegría.
-Tu pareja?-dijo extrañada Sara-pues felicidades y espero que todo os salga genial.
-Bueno Sara tenemos que irnos a comer que debemos volver a la oficina, siento no poder quedarme más, pero andamos con el tiempo justo-la di dos besos y seguimos andando.
Entramos en el restaurante, estábamos comiendo cuando me entro la curiosidad.
-¿Por qué la has dicho que éramos pareja?-le mire impaciente-ha sido por algo en especial?
-No por nada, ya que me presentaste, para hacerlo oficialmente, te molesto mi vida?-me puso cara de niño bueno-me perdonas?
-No tengo nada que perdonarte-le acaricie la cara-eres un encanto cielo-le bese en los labios dulcemente.
Cuando terminamos de comer volvimos a la oficina donde nos pusimos a trabajar, la promoción se estaba retrasando un poco y teníamos que darnos caña, si queríamos tenerlo para la fecha de entrega. Estaba en mi despacho haciendo unos papeles cuando me acorde de Sara y Lucas, juntos tomando algo, estarían juntos? Esa pregunta me atormentaba por dentro y me quemaba el alma, pero no podía ser egoísta yo le había rechazado y era normal que quisiera rehacer su vida, pero porque con mi mejor amiga?
Lucas
Sara volvió tras hablar con Isabella, venia con cara sorprendida; me moría por preguntarla que habían hablado pero sabía que no era correcto. Quien seria ese chico con el que iba? sería su nuevo amor? esas preguntas volaban por mi mente sin poder evitarlo; todavía la amaba.
-Reacciona Lucas, ya estoy aquí-dijo sonriendo.
-Perdona Sara, no me di cuenta de que habías regresado-dije mirándola fijamente.
-Que casualidad encontrarnos con Isabella-dijo sonriendo-se la ve feliz con su novio, además es muy guapo-dijo con una sonrisa picara.
Su novio; así que si me había olvidado, ya no me amaba, lo nuestro se había quedado en el recuerdo nada mas.
-Otra vez te quedaste Lucas-dijo dándome en el brazo-no tenia que haberte dicho nada sobre Isabella-dijo con voz culpable-lo siento.
-Sara tu no tienes que sentir nada, el tonto soy yo que sigo enamorado de ella después de tanto tiempo-dije agachando la mirada-debería superarlo e intentar ser feliz de nuevo.
Sara se acerco a mi y me acaricio la cara dulcemente.
-Lucas, te mereces ser feliz y a mi me gustaría ayudarte a olvidar a Isabella y superarlo.
Puso sus labios en los míos besándome dulcemente, seguí besándola sin importarme nada mas, mis manos jugaban con su pelo bajando a la cintura mientras seguimos besándonos, sin querer despegar mis labios de los suyos.

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