lunes, 14 de diciembre de 2009

cap 13

Lucas

Me desperté agarrado a Isabella, lo que había pasado anoche no era un sueño, eso me alegraba; a mi mente vino la imagen de Sara, pobrecilla que la iba a decir, como la iba a explicar lo sucedido con Isabella.
Vi que abría sus ojos y en su cara había una sonrisa.
-Buenos días princesa-la di un beso en los labios
-Buenos días cielo-dijo correspondiéndome al beso y sonriéndome-puedo darme una ducha aunque si te importa ahora cuando vaya a casa a cambiarme de ropa y coger las cosas del trabajo me la doy.
-No digas tonterías, sabes perfectamente que puedes ducharte, te acuerdas de donde esta el baño-dije sonriendo picadamente.
-Claro que me acuerdo, si no lo has cambiado de sitio-me saco la lengua y empezó a reírse
Vi como entraba en el baño, me levante de la cama, fui a la cocina a calentar dos cafés para cuando Isabella saliera del baño; mientras se calentaban fui hacia la habitación y me puse hacer la cama, justo salio del baño con su pelo rizado mojado y una toalla enroscada a su cuerpo perfecto.
-Deja de mirarme con esa cara bobo-dijo sonriendo-que sigo siendo yo
-Es que no me acordaba de lo perfecta que eres-dije sonriéndola-tienes un café calentito en la cocina yo voy a ducharme.
Entre en el cuarto de baño, me di una ducha rápida, me puse el traje, me peine y salí hacia el salón.
-Ya estas vestida? que chica mas eficiente-dije felizmente.
-Si, es que tengo que irme ya, he de coger el autobús, ir a mi casa y luego al trabajo o no me dará tiempo.
-Te acerco yo, no me importa, si llego un poco tarde no me dirán nada.
Salimos de casa y fuimos hacia la suya, no tardo nada en cambiarse y coger las cosas; íbamos en el coche hablando cuando Isabella se quedo callada y mirando un coche negro que pasaba por nuestro lado a toda velocidad.
-Isabella estas bien? que te pasa porque te quedaste tan callada? te sucede algo-empecé a preguntarle asustado.
-Lu, Lucas, ese, ese era el coche del accidente-dijo medio llorando-ese fui el coche causante del accidente que hizo que perdiéramos a nuestro hijo.
Al decir eso Isabella, mire por el espejo y el coche ya había desaparecido.
Deje a Isabella en su trabajo, ya estaba mas tranquila, me fui hacia mi trabajo sin dejar de pensar en lo ocurrido.

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